Adolf Loos

Adolf Loos

Adolf Loos. Arquitecto, diseñador e interiorista.

Adolf Loos (1870, Brno, Moravia – 1933, Viena, Austria) fue un niño rebelde (tenía sólo once años cuando murió su padre, cantero de profesión) que fracasó en varios intentos de ingresar en la Escuela de arquitectura.

Accedió entonces a la Escuela de Arte y Oficios de Reichenberg (Bohemia) y después de hacer prácticas como albañil, asistió entre 1890 y 1893 a la Escuela Politécnica de Dresde, pero no logró el título de arquitecto.

Ese mismo año (1893) Adolf Loos viajó a Estados Unidos para visitar la Exposición Universal de Chicago, y permaneció tres años en ese país (1893-1896), durante los cuales desempeñó diversos trabajos, lavaplatos, periodista, albañil, entarimador y delineante.

Su estancia en Estados Unidos y el contacto con la cultura anglosajona le causaron una profunda impresión que influiría decisivamente en sus criterios estéticos.

Loos conoció así los avances más recientes como la construcción en esqueleto y la arquitectura de rascacielos de la Escuela de Chicago. Sin embargo, el auténtico descubrimiento fue el estilo de vida de Estados Unidos.

En 1896 Adolf Loos volvió a Viena tras pasar por Londres y París. Establecido en Viena, comenzó proyectando interiores de viviendas y de comercios. En 1899 revolucionó la arquitectura vienesa con la construcción del Café Museum, un símbolo de una revolución cultural para la ciudad.

En 1908 escribió un famoso artículo denominado “Ornamento y delito”, en el que proclamaba una evolución estética que prescinde del adorno y el ornato : “Como el ornamento ya no está unido orgánicamente a nuestra cultura, tampoco es ya la expresión de ésta”.

Al finalizar la I Guerra Mundial, el primer presidente de Checoslovaquia, Tomáš Masaryk, le concedió la nacionalidad checa. Poco después, en 1921, Adolf Loos fue nombrado arquitecto jefe del Ayuntamiento de Viena (director de la Oficina de Urbanismo durante un año), pero los obstáculos burocráticos le hicieron abandonar y dimitió en 1924. Después de esto viajó a Francia, donde residió los cinco años siguientes.

En 1918 se le diagnosticó cáncer. En julio de 1902 se casó con Carolina Catherina Obertimpfler (Lina Loos), de quien se divorció en 1905.

En 1919 se volvió a casar, esta vez con la cantante y bailarina Elsie Altmann Loos, de la que también se separaría siete años más tarde. La última mujer de Adolf Loos fue Claire Beck, de la que acabaría divorciándose en 1932.

A los cincuenta años protagonizó un escándalo de pedofilia, y a los 62 estaba en la ruina.

Fue el pionero del movimiento moderno que preconizaba la desornamentación y la ruptura con el historicismo, siendo considerado uno de los precursores del racionalismo arquitectónico.

A raíz de sus postulados, polemizó con los modernistas, que formaban la denominada Secesión vienesa y que sostenían un punto de vista antagónico de la arquitectura.

Estuvo en contacto con las vanguardias artísticas europeas de la época y sus protagonistas, como Schönberg; Kokoschka, y Tristan Tzara.

Su arquitectura es funcional, y tiene en cuenta las calidades de los nuevos materiales (como deja patente en su “Teoría del revestimiento“).

Para Adolf Loos, la arquitectura es distinta de las artes aplicadas, es la madre de todas ellas; el resto de las tipologías arquitectónicas deben ser funcionales, y prescindir de ornamentación. Él mismo financió una revista, Das Andere (“lo Otro”), en la que expuso sus ideas.

Y aun después de ser conocido como arquitecto siguió escribiendo, pues tenía un objetivo que consideraba como una misión : una arquitectura y un diseño modernos, funcionales y sin ornamentos ni arte. Atacaba a los diseñadores que se portaban como si fueran artistas y que, a sus ojos, cometían crímenes estéticos. A sus colegas “deformados” oponía el artesano sencillo y natural.

Por belleza entendemos la más alta perfección. Por eso es completamente imposible que algo no práctico pueda ser bello. La primera condición para que un objeto aspire al calificativo “bello” es que no vaya contra la convivencia. El objeto práctico por sí solo, de hecho, no es bello“.

Hace falta algo más. La antigua gente del Cinquecento es quien se ha expresado con más precisión. Dijeron : un objeto tan perfecto que no se le pueda, sin perjudicarle, quitar ni agregar nada, es bello. Esa sería la más perfecta, la definitiva armonía”.

Sus artículos solían tratar de arquitectura; sin embargo, también expresaba su opinión sobre la confección y el calzado. Una y otra vez intentaba liberar los objetos de la vida corriente de su sobrecarga artística y representativa, y devolverles una sencillez adecuada estética, funcional y social.

Entre sus obras, totalmente vanguardistas y tendentes a la eliminación ornamental, se encuentran :

Sastrería Goldman & Salatsch, también conocido como Casa Loos, (Viena, 1910/1911) se encuentra ubicada en la Michaelerplatz de Viena, situada frente al palacio barroco de los Habsburgo (Hofburg), con el que establece una lucha visual.

Es un buen ejemplo de desornamentación : sus tres primeros pisos -la zona comercial de la sastrería- están recubiertos con mármol y en los siguientes pisos la fachada es completamente lisa.

En el interior del edificio, Adolf Loos intenta una flexibilidad con el espacio, dando los primeros pasos hacia el denominado “plan espacial” (Raumplan) que Loos desarrolló partiendo de modelos anglosajones. Éste concepto consiste en que adjudicaba a cada una de las habitaciones, a cada uno de los espacios, una importancia distinta.

Con este concepto hay también que tener en cuenta la tercera dimensión (no sólo una visión de la planta) y cada espacio necesita la altura adecuada a su función. De la importancia de las habitaciones dependía su tamaño o la altura del techo. Loos situó los cuartos a lo largo de un eje imaginario en la casa como si rodaran en una espiral.

Las formas vienen determinados por el funcionalismo del espacio. Un dormitorio, por ejemplo, pertenece a la parte privada de la casa y no tiene la misma importancia que una sala de estar, que es un espacio de representación, un lugar de actividades sociales que debe ser un espacio inmenso y precioso.

Resumiendo, cada habitación correspondía a los fines a los que debía servir, lo que da como resultado un interior con desniveles y un conjunto complejo e intrincado. También suele utilizar los espejos como forma de ampliar los espacios.

Fue un edificio muy criticado y las autoridades municipales pusieron muchos impedimentos a la realización de la fachada. Adolf Loos incluso tuvo que dar una conferencia titulada Mein Haus am Michaelerplatz (“Mi casa en Michaelerplatz“), a la que acudieron dos mil personas, para explicar su obra porque la sociedad del momento no la aceptaba.

Villa Karma en Montreux (Suiza, 1903-1906). Esta villa es un ejemplo excepcional de su “Teoría del Revestimiento“, utilizando abundante mármol para revestir suelos y paredes, madera para paredes y techos, así como láminas de cobre para el techo del comedor. El contraste de materiales queda realzado por el diseño de las distintas habitaciones.

En la casa Steiner (Viena), convertida en un icono de la arquitectura moderna, se da un importante juego geométrico (virtuosismo), con terrazas escalonadas. Le Corbusier, por ejemplo, se interesará por las obras de Adolf Loos.

Tiene una completa desornamentación exterior que se cubre con vegetación. La cubierta es un cuarto de circunferencia y los volúmenes de la casa tiene frecuentes desniveles que crean un bloque asimétrico (en fachada se ve nivel y medio pero por detrás hay tres niveles).

Junto a la arquitectura para la burguesía, después de 1918 Loos se dedicó a la construcción de viviendas para obreros. Para ello, desarrolló modelos de urbanismo en los barrios periféricos. Dichos modelos se basaban en el principio del autoabastecimiento, siguiendo la necesidad que existía como consecuencia de la posguerra.

El proyecto Chicago Tribune Column (1922) fue un rascacielos de unos 145 metros de altura realizado para el concurso que convocó el Chicago Tribune para conmemorar su setenta y cinco cumpleaños.

El diseño realizado por Adolf Loos fue un retroceso en su forma de hacer, ya que se trataba de una columna dórica “habitable” construida con granito negro, liso y pulido.

Casa Tristan Tzara (1926) fue diseñada para el escritor francés de origen rumano Tristan Tzara. Presenta una fachada de cinco pisos, está dividida en dos partes simétricas, la inferior acabada en piedra y la superior revocada.

Tiene grandes muros con ventanas relativamente pequeñas y se limita solo al revestimiento de los pilares con planchas atornilladas de madera contrachapada, siguiendo el concepto de Raumplan.

En el momento culminante de la Nueva Arquitectura, de la que Adolf Loos era adalid excéntrico, hizo balance : “De las luchas de 30 años he salido victorioso, he liberado a la humanidad del ornamento superfluo“.

Thonet (pág. web).

Arquitecto Adolf Loos.

Adolf Loos y silla “Gebrüder Thonet Vienna” (Thonet) diseñada para el Café Museum (1899) de Viena.

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