Ado Chale

Ado Chale

Ado Chale. Diseñador autodidacta de mobiliario.

Ado Chale (1928, Bruselas, Bélgica), cuyo verdadero nombre es Adolphe Pelsener, es un diseñador/artista autodidacta que recrea la naturaleza irracional -desde hace más de 50 años- ensamblando trozos de piedras y minerales en sus creaciones de mesas/escultura.

Ado Chale, que se quedó huérfano con 12 años, se formó en la técnica de la forja en una fragua y en un taller de chapas publicitarias hasta que a finales de los 50, y durante un viaje a Alemania, descubrió la mineralogía.

Ado comenzó a coleccionar gemas y otras maravillas vegetales y geológicas como fósiles, esferas, huevos de aves…, tantas que, no sabiendo ya dónde meter sus piedras, abrió en 1962 su primera galería en rue de Livourne (Bruselas) con su esposa Huguette Schaal.

En estos primeros tiempos, martilleaba plata y creaba joyas y unas primitivas mesas de cemento con pequeñas incrustaciones de marcasitas que recogía él mismo a los pies de los acantilados del norte de Francia.

Será en ésta década de los 60’s cuando Adolphe Pelsener se convertirá en Ado Chale.

En 1967 se celebró la Exposición Mundial en Montreal y Ado Chale exhibió en el Pabellón de Europa un mapa de la Unión Europea sin fronteras completamente cubierto de marcasitas.

Al año siguiente el nuevo hotel Hilton de Bruselas le encargó al artista 25 tablas con mosaicos hechos de este mineral del grupo de los sulfuros.

Para finales de ésta década Ado Chale trasladó su galería (1968 – 1985) a una mansión en la Avenue Louise re-diseñada por el arquitecto André Jacqmain (1921 – 2014) y cuya fachada -en punta de diamante- fue obra de ceramista belga Pierre Base (1938 – 2011).

Ado Chale en estos momentos ya había recorrido el mundo entero (Arizona, India, Afganistán, Pakistán, Madagascar, las canteras de arenisca de Fontainebleau en Francia…) en busca de piedras semipreciosas.

Madera fosilizada de secuoya, malaquita, ágata calcedonia, cornalina, lapislázuli, jade, ojo de tigre, turquesa, amatista, rodocrosita, hematita o jaspe iluminan los muebles del artista.

Todas estas piedras se combinaban con bases de resina epoxi y se pulían con diamante para crear su mobiliario de artista, delicado e innovador.

En sus mesas -su diseño estrella- los sobres enjoyados adquieren un gran protagonismo pero las bases, biomórficas y escultóricas, también son determinantes en el deslumbrante resultado final.

Por ejemplo, su célebre mesa “Soleil Maya” -que después se llamará “Goutte d’eau“- es de esta época y testimonia su interés por el arte precolombino.

Cuando empiezo un mosaico, nunca sé el resultado final. Una simbiosis entre las piedras, sus formas, mis manos y mis emociones lo definen”, ha declarado el artista/artesano/diseñador a la periodista Rocío Ley para la revista AD (Architectural Digest).

La galería de Ado Chale en la Avenue Louise se vió favorecida por la Corte Belga, que elegiría una serie de sus piezas para regalos oficiales.

Especialmente para la boda del Príncipe de Gales y Diana Spencer (29 de julio de 1981); la primera visita del presidente Georges Pompidou (1911 – 1974) a Bruselas; el cumpleaños de la reina Beatriz de los Países Bajos (31 de enero de 1938) o el canciller alemán Helmut Kohl (1930 – 2017).

En 1978, el artista adquiere un pequeño taller cerca de su nueva galería ubicada en la rue Lens y teje una red de colaboradores leales, aumentando su producción y diversificando sus piezas.

Ado Chale expone en Bélgica en la década de los 70, especialmente en el Museo de Ixelles (Bruselas), pero también en Francia en el Museo Galliera (1979) de París, o en el famoso anticuario parisino Jacques Kugel (rue Saint Honoré). También en el Palacio de los Papas de Avignon (1987), o en el Museo de Bellas Artes de Nancy (1988).

En 1990, la Guerra del Golfo le obligó a orientar sus creaciones hacia materiales naturales más humildes, como los botones de hueso o nácar (en 1975 había comprado los fondos de una fábrica en Francia) o incluso los granos de pimienta.

También amplía sus obras a cómodas, pomos de puertas, lámparas, obeliscos, cuencos de bronce o cajas para cigarros.

En 1988, Ado Chale es invitado a exhibir su trabajo en Japón, en la famosa tienda de lujo Seibu Tokyo, lo que conllevará que el mercado asiático comience a sentirse seducido por sus creaciones.

A partir de finales de la década de los 90, un nuevo interés por los años 70 hace que sus primeras piezas se codicien y se vendan en las mejores galerías (por ejemplo en la Yves Gastou de París en 2002) y alcancen cifras desorbitadas como en Christie’s, donde se llegó a pagar 75.000 € por una “Goutte d’eau“.

Este éxito impulsó el retorno de los clientes internacionales y abrió la puerta a numerosas colaboraciones con arquitectos y decoradores de interiores belgas, y también de renombre mundial, como Alberto Pinto (1945 -2012), Peter Marino (1949) o Jacques Grange (1944).

Su clientela ha sido y es hoy en día muy variada, desde la aristocracia belga hasta la de Arabia, desde los diseñadores de interiores hasta coleccionistas de todo el mundo que han hecho a Chale un artista famoso.

A partir de 2005, éste creador único y extremadamente personal se centró en sus creaciones hechas en materiales como el bronce y el aluminio. También desarrolló nuevas formas y nuevas superficies al tiempo que seducía al mercado contemporáneo.

Tan artista como artesano, el diseñador Ado Chale crea en este momento, y al mismo tiempo, muebles y esculturas en aluminio fundido.

El metal me ha permitido mucha libertad” –ha explicado–. “Mis superficies son a menudo brutas, irregulares, a veces en relieve, otras cóncavas hasta perforar la materia y, aún así, suaves al tacto”.

Todavía en activo, supervisa todas y cada una de las mesas que salen de su atelier en la rue Lens de Bruselas.

Vive en una mansión de Victor Horta rodeado de sus piezas preciosas, originales y únicas, fruto de la combinación del virtuosismo artesano de la mano del hombre y de la belleza de la naturaleza.

En otoño de 2014 Ado Chale exhibió en exclusiva sus nuevas creaciones -con nombres de planetas y de su madre- en la Galerie Yves Gastou de París.

Un modelo simbólico, la mesa con el nombre de su madre: “Joséphine” (2012), se creó por primera vez para ésta muestra con una  edición limitada de 100 ejemplares.

Desde hace unos años su hija Ilona ha cogido el relevo: “Nada ha cambiado, todo sigue siendo completamente artesanal, con el mismo obrero que lleva con él desde hace 40 años“.

Yo solo estoy aquí para llevar la gestión, acompañar a mi padre hasta el final de su vida y promover su obra”, ha afirmado su hija para la revista AD.

En el año 2017 Ado Chale fue homenajeado con una exposición en el Palais de Beaux-Arts de Bruselas y con una monografía.

Ado Chale (pág. web).

Fuente (AD)

Designer Ado Chale.

Ado Chale al lado de su célebre mesa de alumnio “Goutte d’eau” (años 60’s) y mesa de bronce “Joséphine” (2012).

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